El tríptico minado de la tributación, la reforma pensional y la productividad empresarial en Colombi


​​En la ruta de los candidatos que aspiran a llegar al solio de Bolívar para el período 2018-2022, se destaca el superficial y escaso debate de ideas, doctrinas o programas de fondo, en tres temas como lo son: la tributación, la reforma pensional, y la baja productividad empresarial. De la misma manera, si tenemos en cuenta todo lo anterior; observamos de manera clara, el ánimo individualista, y no precisamente de administración de lo colectivo, que impera en los múltiples aspirantes presidenciales, quienes por salir bien librados; tienen el cuidado de no pisar el tríptico de este minado campo; que de suyo posiblemente generaría para ellos consecuencias desagradables en la disminución de aportes privados, y en la probable baja del denominado caudal o capital político.


Por otra parte, como el tema aquí en comento remite al epicentro de la administración financiera del Estado; entonces es procedente iniciar con una reflexión sobre los aún ausentes programas de gobierno consolidados de los distintos aspirantes a la Presidencia de la República. Pues, un programa de gobierno no es solo la manifestación de un exiguo listado de deseos de los candidatos; sino también debe contener la construcción de un diagnóstico, que generalmente tiene que ir acompañado de serias y objetivas formulaciones de proyectos, que incluyan de forma detallada y sucinta, las distintas fuentes de financiación, con los cuales se pueda garantizar de manera efectiva la realización de los programas de gobierno. Sin embargo, y como viene sucediendo hace cerca de 50 años, este no es el caso que se observa en el presente debate presidencial; pues los candidatos vienen hablando sin fundamento económico y hacendístico, sobre la baja del impuesto de renta a las empresas, hasta en un 50% de su actual tarifa impositiva.


Todo lo anterior, desde luego constituye una muestra más de la irresponsabilidad política y fiscal, con la que de forma ligera se viene administrando financieramente al Estado desde hace aproximadamente 45 años, y que nos tiene sumidos en un déficit fiscal de aproximadamente $28 billones, según se encuentra señalado en el documento denominado Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2018. Por tanto; bueno es solicitarle a los candidatos, que si quieren proponer la baja de un impuesto como el de las empresas; entonces es procedente que indiquen cual es el tributo que va a aumentar. Igual solicitud se les debería hacer a todos aquellos aspirantes presidenciales que siguen insistiendo en el trasnochado, pero acertado discurso de la lucha contra la evasión fiscal. Pues, hay que requerirles que aporten un serio plan estratégico, que incluya cifras concretas y objetivas de la estimación de aumento del recaudo tributario por este ítem; porque en economía no hay almuerzo gratis, ya que los beneficios de unos son los costos de otro; y con mucho más razón cuando lo que tenemos es que superar un déficit fiscal de 3.6% del PIB.


De lo anterior se colige que, hay que estar muy atentos de dónde van los candidatos a proponer los recursos sustitutos, pues las calificadoras internacionales de riesgo como Standard & Poor’s, se encuentran expectantes, de identificar la ruta financiera de los ingresos fiscales de la Hacienda nacional y local; para emitir un concepto definitivo y contundente sobre el grado de inversión de la deuda pública Colombiana.


Así las cosas, es preciso recomendar a los candidatos presidenciales que, por asuntos de organización de lo financiero en lo público, inicien por impulsar en alcaldías, gobernaciones y organismos de control, la exigencia legal de actualizar en primera instancia los Estatutos Tributarios y Presupuestales de las entidades territoriales. Igualmente, se hace perentorio, la modificación del Estatuto Orgánico del Presupuesto General de la Nación, en temas tan centrales como lo son: los principios de anualidad, planeación, e inembargabilidad, y algunas partes de las etapas de programación y ejecución presupuestal, entre otros. Así mismo, es inaplazable el tema de la expedición de una reforma tributaria estructural nacional y territorial, que incluya temáticas, como la eliminación de exenciones mineras, el ajuste al impuesto predial, la formalización en el corto y mediano plazo, de aproximadamente 6 millones de contribuyentes de renta; y la apropiación de una inversión próxima a los $500.000 millones, para reforzar la función de inspección y vigilancia de la DIAN, con el propósito de superar en el próximo cuatrenio, el abultado déficit fiscal de carácter estructural que atraviesa el país.


Por otra parte, es preciso señalar que si los candidatos presidenciales, tienen convergencia en el tema de reducir sustancialmente la tarifa impositiva de las empresas; deberían aprovechar para solicitarle a las mismas empresas, que cualquier reducción que propongan en la carga tributaria, debería estar estrictamente sujeta al aumento de la productividad empresarial; pues la productividad empresarial en Colombia hoy es un 25% menor a la de hace 50 años.


De igual manera, loable sería no seguir haciendo concesiones a un famélico sector financiero, que se afianza en una fuerte alianza con el Estado; que en la actualidad le permite seguir obteniendo altísimas utilidades, y pálidos resultados en el otorgamiento de créditos al sector real de la economía. Asimismo, en relación con este último acápite, bueno es reflexionar en la lánguida y opaca colaboración del sector financiero, para coadyuvar en la reducción del costo del crédito de consumo. Pues, recientemente el Banco de la República bajó en 25 puntos básicos la tasa de intervención a finales de enero/18, y los intereses de los créditos de consumo permanecieron altos. Lo cual deja de manifiesto la irracionalidad económica, y la falta de compromiso del sector financiero, para ser propulsor en el apoyo crediticio a la actividad empresarial y de consumo de nuestra economía.


De otra parte, es importante resaltar que el tema de la reforma pensional, es pertinente abordarlo no solo desde el nimio rasero financiero; con que lo proyecta solucionar los que repiten el facilista y desgastado discurso del aumento en la edad y de la cotización pensional. Sino de manera alternativa, por la ruta que conduce a seguir caminos que consulten soluciones estructurales del sistema de ahorro a largo plazo; con permanente presencia del actual modelo de economía mixta; y sin la posibilidad de contemplar la exclusión de Colpensiones; puesto que ello dejaría en 2040 a cerca de 5 millones de ancianos, en el más alto riesgo de indigencia senil.


Finalmente, es preciso hacer un llamado a los candidatos a la Presidencia de la República 2018-2022, para que asuman con objetividad, carácter y entereza; un debate que ha sido permanentemente aplazado, haciéndolo ver como un campo minado, cuando verdaderamente es un verde valle, en el que la economía pública y privada, de suyo trasegarán por senderos de recuperación, progreso y sostenibilidad. Todo bajo la adecuada melodía, de unas estructurales reformas tributaria y pensional; y de un aumento de la productividad empresarial, con la cobertura lírica de la Naturaleza como brújula de desarrollo, y de las armoniosas notas de la Agroindustria y de la conservación del Agua.

Henry Amorocho Moreno.

Pag web: amorochoydaza.com

Twitter: @henry_amorocho

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